domingo, 30 de agosto de 2020


Domingo, con lo que ello significa.

Día de descanso…intentando no adelantarse a la nueva semana que estaba arribando.

El sol encandilando su cara mientras disfrutaba de una relajada caminata familiar.

De repente… se detuvo.

Es que su mirada en ese momento solo existió para un pino al costado del camino…

No era cualquier pino, ESE PINO estaba repleto de “Vaquitas de San Antonio”.

Se detuvo, y entonces, sonrió por fuera y por dentro le florecieron miles de hermosas sensaciones.

Alzó la voz sin importarle quién pasara por allí… es que la voz salía del pecho.

Quería contarles a quien la acompañaban para que lo vean…para que vean lo que ella estaba viendo, y podría decirse que era también ,para convencerse a ella misma de que estaba pasando de verdad.

“Esto es increíble”, repetía…”¿pueden ver esto?”.

Maravillada intentaba contarlas… porque en una ramita había más de una.

Sus acompañantes la miraban un tanto confundidos por tanto entusiasmo: “las vimos…”le respondieron, con tono de “que exagerada”…. “¿vos te diste cuenta de cómo te pusiste?, le preguntaron.

Pero ella…

seguía sonriendo :

por fuera y por dentro.

 

Ella soy yo.

Mientras me alejaba del lugar, y todavía … pienso en la magia que sentí al ver ese árbol.

¿Por qué estaba tan emocionada?

Revolviendo entre mis recuerdos vi una niña … inocente y curiosa buscando Vaquitas de San Antonio escondidas entre las plantas… pero muy difícilmente solía encontrarlas.

Una niña que siempre deseaba verlas y aún al crecer seguía buscando de vez en cuando las famosas “Vaquitas”… por su belleza y con el plus de la inocente creencia heredada por generaciones de que” si dejas que caminen en tus manos… traen suerte”.

A pesar de eso… hoy no deje que ninguna caminara en mis manos… no me atreví a molestar semejante belleza. Las tuve ahí frente mío… y no una… muchísimas y cuando menos lo esperaba.

Me sentí asombrada, sorprendida, maravillada.

Las contemple unos cuántos segundos…

Y mientras más me seguía alejando, sentí el privilegio de haberlas visto. Desinhibida frente a los demás expresé mi felicidad por la magia de sorprenderme sin haberlo planificado dejándome abrazar por mí niña pequeña. Por haberme pensado.

Por no ignorar el sueño cumplido… de no encontrar una en alguna planta, sino un árbol repleto de ellas con distintas tonalidades.

Si lo hubiera pensado… descabellado…sin embargo POSIBLE y REAL… como tantas cosas que soñamos de pequeños y las dejamos olvidadas por creerlas absurdas o simplemente porque cerramos con llave la puerta que le da paso al niñ@ que fuimos.

 

M.M.F.

Martina Ferrari.


sábado, 29 de agosto de 2020

"El positivo +"

 




“Juan es positivo”, dice Paola con los ojos llorosos es, mientras charla con su prima, a la distancia en la vereda.

En eso pasó caminando Carla, conocida del barrio, que abrió los ojos como dos faroles y comenzó a caminar más despacio a ver si escuchaba algo más…

Con el celular en la mano Carla, envió mensaje al grupo de amigas: “Che acabo de cruzar a Paola hablando con la prima, estaba re angustiada parece que Juan el novio, es positivo.”

“Me jodés”, dice Celia su amiga ¿entonces ella?, ¿qué hacia hablando ahí en la calle? Dios mío que inconsciente… ¿Me vas a decir que no lo vio al novio en toda la cuerentena? Si los vi juntos el otro día tomano mate. Tiene que estar aisaladaaaa.”

“Naaaaaa, nunca les importó nada… y uno acá encerrada una marrrrrmota” agrega Milagros en el grupo.

“¿Segura, cuál es Juan? No caigo…. ¿el rubio alto?”, escribe en el grupo preguntando Viviana “¿o ese es el ex…?, bueno, si es ese yo lo vi antes de ayer por la calle y parecía que andaba re bien” mmmm ya veo contaminó a media ciudad. Menos mal que iba por la otra vereda.

Viviana segura de que era ese Juan, indignada manda a su madre: “mamá viste Juan, el hijo de Josefa…. el novio de Paola, ¿te acordás? parece que es positivo”

“Mija …¿de verdad? Yo la crucé a Josefa hoy a la mañana en la verdulería. ¿Ella ya sabe?, ¿le habrán avisado? encima yo lo ví a Juan venir hace unos días. Pispié por la ventana porque escuchaba charla y eran ellos.

No se pero bueno cuídate…

“Que amargura, pero cómo va andar la Josefa por la calle…¿es loca? es para denunciarla que impotencia…”, contesta la mamá de Viviana.

En eso Carla contesta en el grupo… “¡No nena!, ese rubio alto también se llama Juan pero no es el novio de ella, ni el ex, era el novio de la hermana, pero no andan más”

Viviana lee y le escribe a su mamá:

“¡Mamiiii nooo no es ese Juan el positivo!”…(la mamá de Vivi ya le había comentado a sus amigas de yoga mientras sacaron conjeturas, tejiendo redes para despotricar contra la Josefa y su hijo…)

“¡Ay mija!”, contestó la mamá porque ya había hecho hasta llamada grupal.

Milagros,  en el grupo de amigas contesta: “Vivi no, es el loco que anda con Paola, ese de rulitos… ya conté a Lucas, y le dije que averigüe… porque el amigo trabaja con él”

Lucas envía un mensaje a su amigo Julián: “¿Loco cómo va?... ¿qué onda con Juan el que trabaja con vos… dicen que es positivo”

“Hola loco, vos me jodés, no se nada… hoy faltó al laburo yo no puedo creer será por eso…”, dice Julián

“No sé loco te pregunto porque a Mili le llegó un mensaje de Carla que cruzó por la calle y escucho a Paola la novia que tenía Covid… estaba media por llorar parece…” le contesta Lucas.

“Pero la pu… ¿cómo no nos van a decir a nosotros? Encima este faltó hoy… puede ser eh… si a este no le importa nada… capaz no nos dicen para no alborotar el avispero” respondió Julían … y tendió redes de aviso a su familia, conocidos y su grupo de trabajo “por las dudas”.

Y ellos a sus conocidos. Y sus conocidos a los suyos…

Todos estaban muy asustados y haciendo conjeturas. Algunos aprovecharon para despotricar. Otros sacaban cuentas de hace cuánto habían estado con Juan, sin haber respetado las medidas preventivas.

El mensaje llegó a Juan.

Mientras comía con Paola, le dijo: “Pao ¿qué dijiste?, dicen que tengo Covid…”

“¿Qué? Dice paola, encima de todo lo que estamos pasando…¿qué están inventando?… no entiendo por qué harían algo así”

Paola cuando hablaba con su prima en la vereda, con lágrimas en los ojos, estaba contando que Juan había quedado sin trabajo el día anterior, por reducción del personal y quebrada le expresó su admiración en confianza “Juan es positivo, lo admiro y se que todo va a estar bien,  cree fuertemente en que vamos a salir adelante a pesar de la adversidad con un bebé nuestro bebé que viene en camino”

Carla estaba tan ocupada con sus cosas personales que con lo que escuchó… le alcanzó para crear una historia con mucha imaginación… y hubo muchos otros que se dejaron llevar, haciéndose parte…

viernes, 28 de agosto de 2020


 

Que nunca

sintamos la pobreza,

que imagino que provoca

el creernos concluidos.

 

Que podamos sentir en el pecho

hasta el fin de nuestros días

la MAGIA

de estar “EN PROCESO”.

 

Hablo de sentir la vida,

SIN DETENER LA MARCHA.

 

De sentir cada parte de ella

EN DESARROLLO.

 

De contemplar la belleza

que provoca

TRANSFORMARSE…

 

Que cada experiencia

sea el fertilizante

que abone el corazón,

donde nunca dejemos de echar raíces

que se arraiguen bien adentro…

y entonces

florecer

maravillosamente

por fuera.

 

“ESTAR EN PROCESO”

significaría aceptar

y poder celebrar

el “NO SABERLO TODO”…

 

Y entonces en cada amanecer

despertar

con la gran promesa

de aprender algo.

 

Y entonces cada noche,

respirar el aire

lleno de logros,

sintiendo en el pecho:

a la edad que sea,

con un sinfín de experiencias,

y hasta el fin de nuestros días

la MAGIA

de estar “EN PROCESO”.

 

M.M.F.

Martina Ferrari.

domingo, 23 de agosto de 2020




La realidad te dio una cachetada

colmada de cambios…

sacudiéndote enter@

y haciéndote caer las cartas

que ya estaban listas para ese juego

que pensaste y planeaste….

 

Y la inesperada sacudida

de una brusca bofetada,

te desorganizó lo organizado.

 

Porque casi todo lo planificado,

se vio alterado…

 

Y con la incertidumbre

poniéndote a prueba,

enfrentaste al desconcierto

y decidiste volver a empezar.

 

Te propusiste

juntar las cartas desparramadas

dando algunas por perdidas,

decidiendo reemplazarlas

fabricando otras

con lo que tenías…

para comenzar otro juego.

 

Y cuando creíste que estabas list@,

apareció la realidad una vez más

cambiando las reglas.

 

Perplej@

miraste lo desconocido

con un dejo de desconfianza…

aunque decidiste seguir

a pesar de estar rodead@ de pautas y  consideraciones

que por momentos

te parecieron y aún te parecen absurdas.

 

Y ahí estás,

como casi todos

con la duda

de si entendiste bien las reglas…

 

Y te encontrás

de vez en cuando

con quienes hacen trampa

sin tener prendas…

y no sabés si adjudicarlo

a la falta de claridad en el reglameto

imprescindible para dotar de sentido y coherencia al juego…

 o a la falta de ética del otro.

 

Y ahí estás

mezclando las cartas

 de tanto en tanto

para dar de nuevo.

 

Aprendiendo a disfrutar de cada partida

y encontrando cartas que diste por perdidas

mientras se te vuelan algunas otras a diario….

 

Ahí estás,

descubriendo el desafío que significa:

perder lo conocido y enfrentarte a lo inédito.

 

Ahí estás

revelando que a pesar de todo

NADA ni NADIE

puede cambiarte

el deseo inmenso de seguir intentando…

de mezclando las cartas

para dar de nuevo

y volver a jugar a lo que

y como querías…


M.M.F.
Martina Ferrari.





 

viernes, 21 de agosto de 2020





Bendita la magia

que tienen las personas

que invitan a sonreír.

 

Sagradas las almas

colmadas de encantos

que provocan risas

en la adversidad.

 

Valioso

quien te deja sin aliento,

sin tocarte un pelo…

generando carcajadas

que aumentan las contracciones

de cada músculo abdominal,

haciéndote SENTIR con ellos:

LA VIDA ENTERA.

 

Dicen que reír es salud

y ya lo creo…

 

Por eso bendito el que la provoca

arrasando con la angustia

liberando tensiones

y transformando rostros

en postales inolvidables:

de ojos achinados

de “hoyitos en las mejillas”

de dientes desinhibidos que desafían a la perfección.

 

Los que te hacen pensar

en que no querés

“reír para no llorar”,

más bien

 “reír para reír”.

Para celebrar.

Para sentir satisfacción.

Plenitud.


M.M.F.

Martina Ferrari.


 

martes, 18 de agosto de 2020

 

La oportunidad tenía alas

inmensas, con gran plumaje

se paró frente a la vida

invitándola en su viaje…

 

Cuando la vida la vio

quedó muy impresionada,

se preparó para subir

nerviosa y emocionada…

 

De repente la duda volando,

pasó por delante de ella

y le dijo “¿estás segura?”…

y la vida…   

 

quedó perpleja.

 

No queriendo distraerse

decidió subir igual,

pero algo desplumado

la hizo trastabillar…

 

Una bandada de miedos

que allí pasaba volando

la vio tan lista y segura

que más se le fue arrimando…

 

Le tiró un par de fantasmas

queriéndola estremecer,

pero la vida hizo oídos sordos

sin dejarse convencer.

 

Sacudiéndose de a poco

la vida se recompuso,

y al querer subir de nuevo

un plumaje añejo se le  opuso:

 

“Vos no estás preparada

para subirte a volar

te faltan años, destreza

te falta ejercitar más”

 

Era la doña experiencia

que la juzgaba gritando

y la vida de a poco…

se iba desmoronando.

 

Antes de tocar el piso

la sostuvo algo precioso

eran plumas de valor…

que le reflejaban algo hermoso.

 

Y al instante sitió en ella

que algo dentro surgía

algo fuerte y resistente

que en su pecho ya nacía.

 

Se sentía tan distinta

no sabía que pasaba

y del centro de su pecho

a la vida …

a la vida …

le nacieron alas.

 

 

Al ver la oportunidad

sin dudarlo se subió

y  en secreto se decía

no olvidar lo que aprendió.

 

La vida voló segura

libre y con humildad

ahora tenía alas

con ellas podía volar…

 

Espantar todo lo malo

que se le pueda aparecer

y subir cada día al cielo

para ver el amanecer.

M.M.F.

Martina Ferrari.


viernes, 14 de agosto de 2020

"El poder de jugar" (Esperando el día del niño)

 


12 del mediodía…

“¿Jugamos a las amigas?” me dijo.

“Bueno, dale ¿ querés mientras cocino?” le contesté.

Y ahí juntas nos perdimos… O nos encontramos.

 

Buscó unas botas que le regalo su madrina porque ya no las usaba y me propuso que haga el ruido de llamada de teléfono para invitarla a almorzar (aprovechando la situación).

 

Accediendo a “venir a comer a casa”, toco la puerta invisible (que para ella ahí estaba) y pasó haciendo sonar sus “tacos” con un almohadón debajo de su remera… y después del saludo, me explicó, por si no me había dado cuenta “¿viste que estoy esperando un bebé, ¡y  ya está por nacer!”.

Lo interesante es que al parecer, con ella “venían a casa” dos hijos más… uno adolescente y otra de 4 años (eso me dijo, no los ví, pero me dí cuenta que ella sí… los imaginaba en cada detalle y  hasta les contestaba mientras hablaba conmigo), entonces le expresé mi asombro de cómo habían crecido, de lo grande que estaban y el parecido que tenían entre ellos.

 

Después de charlar un rato interrumpió el juego diciendo: “decía que era otro día, esperame”.

 

En segundos desapareció e inmediatamente escuché su voz haciendo “rrrrrrrrrrrrrrrrrriiiiiiiing”. Ahí me di cuenta que esta vez me llamaba por teléfono ella, así que apreté la mesada como poniendo altavoz de un teléfono invisible que encontré, improvisando… mientras seguía “con las manos en la masa”.

“Hola”, dije contestando el teléfono.

“Hola amiga ¿estás en tu casa?” me preguntó.

“Sí dale veníte que justo estoy cocinando … de paso te quedás a comer” le respondí.

 

Y “llegando a mi casa” otra vez toco la puerta. Esa puerta que ya no era invisible para ninguna de las dos.

¡Pasá! Le grité, porque seguía cocinando. Y entonces haciendo sonar los tacos, entró acunado un bebé  “decía que ya nació” me susurró en secreto como para que nadie se entere.

“ AAAAAAYYYY ME MUERO ¡YA NACIÓ!” le dije… “¡FELICITACIONES!”.

Ese día vino solo con su hija más pequeña, porque “el más grande se fue con los amigos”, me dijo.

 

Y ahí juntas nos perdimos… O nos encontramos jugando por un largo tiempo.

Mientras comíamos ella era mi amiga, con un bebé y su hija de 4 años.

Y ahí sin querer, vi reflejadas miradas, caricias, palabras y detalles conocidos… (por no decir propios).  

El bebé su muñeca, su otra hija “invisible” pero ahí estaba sentada en una silla… entonces le dije “ le acomodo la silla ¿querés?, la acerco porque no puede comer bien”, mientras ella sonrió agradecida, y mientras comía tapó con la otra mano a su bebé recién llegado, que había acostado en el huevito, arriba de otra silla bien cerquita suyo.

 

Y entre tantas cosas por hacer… quehaceres y trabajo pensaba “¿podremos hacer un paréntesis por un momento’”…

Su sonrisa era tan genuina que no me atreví a dar fin a esas hermosas historias que estaba viviendo.

Esa tarde cambio tanto de roles que hasta en un momento jugaba a ser caballo con las botas con tacos.

Primero fue mi amiga, pero en el medio se le ocurrió ser mi madre, doctora, vendedora, policía, veterinaria, hermana, “la que hacía plantas”... en fin.

 

Admiro su habilidad para crear, su flexibilidad para cambiar de un papela otro, su imaginación, su sencillez.

Admiro la capacidad de olvidar todo, hasta olvidando que el vestuario no coincide con el personaje.

Y pensé otra vez como tantas veces “¿podremos hacer un paréntesis por un momento?”… y decidí que NO.

Sentí que su sonrisa me agradecía no sólo en el juego, sino que de algún modo sabía que estaba siendo cómplice de la trama de la historia.

Admiro y valoro el hacerme parte de algo tan valioso como su juego .

Admiro su inocencia…. porque no sabe el poder que tienen sus juegos para rescatarme de mis problemas aunque ella crea que soy yo la que siempre rescato.

 

Sigamos perdiéndonos por favor…

O nos encontrándonos. Sigamos jugando.


M.M.F.

Martina Ferrari.


jueves, 13 de agosto de 2020

Crear conciencia.

 

A un/a niñ@:

 

“Felíz día. Cada día.

Felíz día. SIEMPRE.

 

¿Sabías que el día del niño es un día muy especial?...Es un día que vale la pena para tomar conciencia, para saber que TODOS los niños que existen en la tierra, merecen una vida en la que se respeten sus derechos.

 

¿Sabés que son los derechos?... Los derechos son todas esas cosas que podés hacer y tener sin que nadie pueda impedirlo. Nadie puede obligarte a no hacerlas o tenerlas.

Lo importante es que en cada día del niño además de disfrutar mucho, aprovechemos a decir bien fuerte, que nadie puede desconocer esos derechos, ni desobedecerlos NUNCA.

Pase lo que pase.

Y pase lo que pase, nunca olvides de desear bien fuerte que cada niño como vos, pueda tener la oportunidad de disfrutar de su infancia.

¿Sabés por qué te digo que desear bien fuerte?  porque todavía no todos los niños de tu edad pueden disfrutar de sus derechos...

Todavía muchos nunca fueron a la escuela.

Todavía muchos dejan sus estudios para trabajar.

Todavía muchos no saben de dónde vienen.

Todavía muchos no tienen un lugar digno donde vivir.

Todavía muchos no pueden alimentarse como corresponde.

Todavía muchísimos sufren enfermedades que no pueden combatir porque no tienen con qué.

Todavía hay niños que no juegan.

¡Todavía tantas cosas!

¿Sabés qué? aunque los adultos son los responsables de proteger a los niños…  debes saber que siempre se puede colaborar de alguna manera. Aunque te parezca poquito, conocer tus derechos es mucho, para hacerlos valer y ayudar a otros a que los hagan valer… y entonces juntos estar preparados para festejar cada día”

 

Por un día del niño, en donde además el regalos, regalemos más tiempo de calidad, más valores, más acciones.

Construyamos conciencia para que mientras crecen: los derechos arrasen y las desigualdades se hagan cada vez más pequeñas hasta desaparecer.

Y mientras disfrutan, valoran, y mientras valoran, crecen… y al crecer aprenden a hacer…  inspirando a otros.

M.M.F.

Martina Ferrari.

miércoles, 12 de agosto de 2020

 

¡Despertarte que la vida es hoy!

 

Buscá bien,

adentro tuyo

hay más de lo que crees.

 

Revolvé, sacudí.

Y si no encontrás,

pedí ayuda

siempre hay alguien dispuesto…

 

Y ahí con lo mejor que tengas

construí  un puente

para cruzar ese abismo oscuro y repleto de miedos

que separa lo que sos, de lo que querés ser

que aleja lo que hacés, de lo que querés hacer.

 

Implica mucho esfuerzo, lo sé.

Pero te prometo:

vale la pena.

 

Despertate.

Aferrate a tu fe.

 

Sentí fuerte… TODO:

eso que te hizo y te hace bien

y lo que NO… también.

Porque aceptar tus emociones

y admitir tus sentimientos

no es culpar a nadie,

ni tampoco culparte.

 

Despertate.

Y perdónate todas esas veces que reaccionaste como pudiste,

mientras descubrís que no es magia

aprender que hay más de una opción

para reaccionar ante una situación

más bien requiere de práctica

para crear momentos mágicos.

 

Agradecé despertar cada mañana

recordando que todo depende

desde dónde lo mires.

 

Dale un poquito más de tiempo a ese asunto…

para evitar que te complique el día.

 

Amate para amar de verdad.

Amate para dar el doble.

Decítelo y decíselo.

 

Disfrutá tanto

que tengas que pellizcarte para saber que es cierto.

 

Y si a veces caen bombas inesperadas en tus manos

pensá  si vas a esperar que te exploten haciéndote pedazos,

si vas a pasarlas para que la exploten a otros sin importarte las consecuencias,

o si la vas a tirarlos a ese abismo, para que se desintegren con tus miedos

sin hacer daño a nadie.

¡Despertarte que la vida es hoy!

M.M.F.

Martina Ferrari.

 

martes, 11 de agosto de 2020

"La cocina nueva"

 

 

Aquella tarde llegó a casa una cocina nueva. Inesperadamente mientras la desenvolvíamos, corrió una lagrima en mi mejilla.

Lo sé… lo material no hace a la felicidad. Hay palacios habitados donde impera la tristeza y costosos regalos que no alegran el alma.

Entonces sabía que no era la cocina nueva por lo material, sino por el significado que le daba.

No era el precio, ni era el lujo…era una “simple cocina”…pero la nueva, había dejado atrás la vieja y destartalada, un tanto oxidada y a la que sólo le andaban dos hornallas. Aún así, no te imaginás el valor que tenía.

Estaba llena de historias y había sido protagonista durante un largo tiempo, ayudando a que alimento se convierta en comida y la comida en ofrenda… dando origen a miles de aromas que perfumaban la casa y la convertían en hogar.

Había sido testigo de las remodelaciones de la casa mientras ella aguardaba en su lugar… gloriosa y repleta de experiencias.

Nunca supe su precio ... porque fue parte de una herencia.

Para mí valía millones de recuerdos, que superaban cualquier costo.

Aquella tarde mi cocina nueva hizo correr una lagrima en mi mejilla y no era por lo material…no me interesaba mostrarla, para algunos “era una simple cocina”.

Para mí en ella… otro logro, aunque signifique desprenderme de aquella que tenía un inmenso valor.

El esfuerzo de lo propio le otorgaba un carácter especial y particular, además de dedicarle tiempo en la búsqueda y elección de acuerdo a nuestras posibilidades.

Lo interesante de todo esto, fue ese ejercicio de pensar que la felicidad no tenía olor a nuevo, ni venía embalada, porque al fin y al cabo pensé en cuantas veces fui feliz sin importarme el hacer algunos “malabares” al cocinar.

Fue el recordar una vez más que agradecer es algo maravilloso que te hace ver las cosas por su valor y no por su precio.

La “cocina nueva” puede ser cualquier cosa que hayas deseado y logrado con tu esfuerzo, aunque para muchos es complicado valorar lo que se tiene y lo que se logra mientras vivimos en una sociedad consumista que hace sonar en la mente melodías de deseos absurdos con el discurso de  “aspirar a más”.

La “cocina vieja”, puede ser cualquier cosa que tengas, lo que te rodea …pero no ves sus defectos ni la falta porque son los momentos compartidos y lo que provoca lo que deja huella.

La “cocina nueva” revolvió más de lo que imaginé… inmortalizando el nunca dejar de agradecer … lo de antes y lo de ahora… y saber que después de todo felicidad no tiene olor a nuevo, ni viene envuelta en papel… y que alcanzar lo que no tenemos no es la llave que asegure la felicidad, si en el camino y mientras tanto no valoramos lo que ya está en nuestras manos.

M.M.F.

Martina Ferrari.

viernes, 7 de agosto de 2020

 




¿Qué sentís cuando corrés?, le pregunté, imaginando que siente lo mismo que yo cuando escribo.

“Siento una inmensa sensación de libertad, de que no existe más nada en el mundo alrededor del camino, los paisajes y yo….”

Y agrega como revolviendo más adentro de sus entrañas, “una cosa así… un sentimiento de poder lograr cosas grandes para mí y tratar de hacerlas lo mejor posible, no para dar el ejemplo pero siempre esperando inspirar a otros.”

“¡Cosas muy locas!” me dijo, y creo se lo dijo a sí mismo, porque esa pasión parece hasta desbordar su entendimiento.

“Te podría decir placer en el sufrimiento porque inevitablemente siento dolor, cansancio y cuando ese sentimiento aparece trato de hacerlo parte del placer q me causa correr. Lo convierto en placentero.

  Y ahí sigo, buscando mí límite, sabiendo que siempre hay alguien que me está esperando y sufriendo del mismo modo o más que yo…

 y se me pasa todo cuando cruzo la llegada… sin importar el puesto que obtenga.”

                Me eriza la piel mientras se expresa… imagino que cuando corre,  recorre paisajes que van dejando huellas en sus recuerdos, mientras acaricia su dolor hasta llegar a la meta, pensándose y soñándose ahí, para encontrarse con quien l@ espera.

Y quiero decirle: NO “cosas muy locas” NO.

Cosas muy tuyas, muy propias.

Tu “cable a tierra”… eso que te permite mantener el equilibrio.

Lo que seguro te acompaña en tu mundo interno y en lo más íntimo de tus emociones.

            Felíz día a cada uno de los maratonistas, especialmente a vos. Ojalá todos tengamos “cosas locas” como expresas, que nos hagan sentir esa libertad inmensa. Sea cual sea encontrando refugio y placer …

Cosas donde no existen las excusas y pero sí objetivos y sueños.

Esas que nos recuerdan lo maravillosa que es la vida invitándonos a, entre otras cosas, agradecer estar vivos.

Imaginé bien.

M.M.F.

Martina Ferrari.

jueves, 6 de agosto de 2020

"Mejores mamás"




Las mamás son las mejores

 

También son las que más

nos cuidan y nos aman.

Y además de todo eso

nos hacen mimos y son las que siempre nos dicen:

-vení acurrucate un ratito mi amor.

 

También nos hacen sentir bien

y recordar los momentos en familia

ellas son lo mejor

 mas bien son lo máximo.

 

Nosotros los niños siempre las necesitamos

y mas cuando somos bebés porque necesitamos

el pecho de ella,

y las amaremos por siempre.

 

G.G

Guillermina González

6 años, Concepción del Uruguay. Entre Ríos.


miércoles, 5 de agosto de 2020




Deseo tengas la oportunidad

de aprender a ver el mundo

de otra manera.

 

Que te atrevas a cambiar.

 

Porque cambiar no es de hipócritas,

cambiar es de valientes.

 

Hipócrita

el que finge lo que siente

y aparenta lo que no es.

 

Que bendigas el huracán

que puso todo de cabeza

abriendo cajas selladas

de llaves perdidas.

 

Que agradezcas

a la gota que rebalsó el vaso

porque el agua derramada

ayudo a remover

las manchas del mantel

que cubría tu alma.

 

Que veas que la lluvia

que te sorprendió sin paraguas…

a la intemperie

fue oportunidad

para aprender fabricarte uno

con lo que tenías.

 

Que al mirar para atrás

nunca quieras retroceder

para cambiar de lugar las cosas.

Ya ves…

en las películas

siempre se corre el riesgo

de ocasionar catástrofes

en el intento de manipular lo acontecido.

 

Deseo tengas la oportunidad

de aprender a ver el mundo

de otra manera.

 

Que te atrevas a cambiar.

 

Porque cambiar no es de hipócritas,

cambiar es de valientes.

 

Hipócrita

el que finge lo que siente

y aparenta lo que no es.

 

Reciclate.

Transformate.

 

Cambiar es crecer…

y mientras crecés

creás.

 

Creás la vida

que quieras vivir.

 

Hablo de vos…

porque mejor insistir

hay cosas que nunca cambian.


El secreto es que te animes

a aprender a ver el mundo

 

de otra manera.

 

M.M.F.

Martina Ferrari.


sábado, 1 de agosto de 2020

"Hogar"

 





Creo

que el hogar no se encuentra.

El hogar se construye.

 

Y no hablo de ladrillos

ni de levantar paredes.

 

El hogar se construye,

comenzando siempre

desde uno mismo.

 

Desde el pecho propio

hacia afuera.

 

Desde los cimientos, como quien dice.

 

Para recién después

poder edificar...

brindando lo mejor de vos

para poder construir castillos con otros.

 

O no.

 

Y no hablo de ladrillos

ni de levantar paredes.

 

Porque a veces la casa

no tiene espacio físico fijo…

A veces es alquiler temporal

y las mudanzas son frecuentes.

 

Me refiero a ese espacio,

donde existe un terreno propio.

Tan propio como único

inherente a todo ser humano.

 

Cuando lo vemos y reconocemos

mirando el interior

como punto de partida

aparece ese hogar.

 

Entonces entendés

que es hogar

cuando sentís en el pecho

la magia

de estar en el lugar indicado.

 

Donde podes ser vos

sin nada que te condicione.

 

Donde podes encontrarte

tejiendo sueños

con el alma desnuda

y el espíritu en todo su esplendor.

 

Es el lazo emocional

que ambienta nuestra alma

convirtiéndose en refugio

donde nos sentimos a salvo.

 

Y desde ahí,

“ampliamos” como quien dice…

 

Lo material solo es testigo

de los afectos tejidos

entre corazones que laten

bajo el mismo techo

o un de un solo corazón

que late por cumplir sus sueños.

 

Testigo

de la llama de tu pecho

en todo su esplendor,

y de las veces que tuviste que soplar

o hacer viento con una revista

porque se estaba apagando.

O las veces que con otro/s

lograron juntos mantener la chispa encendida.

 

El hogar son las almas

que se mantienen a salvo

transformando en paraíso

lo que les rodea.

Las que se vuelven protección

en las grandes tormentas.

 

El hogar es la calma.

La ofrenda del espíritu

que siembra tanto

hasta cosechar

una hermosa

sensación de paz.

 

Y a veces hay casas

llenas de lujos

pero quienes la habitan

todavía no encontraron su hogar…

quedando suspendidos en la espera

de que las cosas materiales

hagan magia en sus almas

para poder encontrarse.

 

El hogar se construye,

comenzando siempre

desde uno mismo.

 

El terreno propio

no siempre es perfecto

a veces cruzas con almas

que entrelazándose con la tuya

te ayudan a prepararlo

y vos ayudas poniéndole todo

desde eso

tan tuyo

logrando construir un edificio inmenso

un hogar compartido.

 

Desde el pecho propio hacia afuera.

Desde los cimientos,  como quien dice.

Para recién después

poder edificar....

 

Y entonces

si vienen tempestades

que arrasen contra

lo material

tan efímero como inestable…

 

Y si vienen huracanes

que arrasen contra hogares compartidos…

 

Siempre

encontrarás

en el medio de tu pecho

un terreno tan propio y tan único

para volver a construir

un maravilloso e increíble

HOGAR.

 

M.M.F.

Martina Ferrari.


OJALÁ QUE SEA PRONTO

  P ara cuando puedas. Te deseo que logres conquistar, unos buenos lentes. De esos lentes que te muestran primero lo que reflejan tus ojos. ...