Bendita la magia
que tienen las personas
que invitan a sonreír.
Sagradas las almas
colmadas de encantos
que provocan risas
en la adversidad.
Valioso
quien te deja sin aliento,
sin tocarte un pelo…
generando carcajadas
que aumentan las contracciones
de cada músculo abdominal,
haciéndote SENTIR con ellos:
LA VIDA ENTERA.
Dicen que reír es salud
y ya lo creo…
Por eso bendito el que la
provoca
arrasando con la angustia
liberando tensiones
y transformando rostros
en postales inolvidables:
de ojos achinados
de “hoyitos en las mejillas”
de dientes desinhibidos que
desafían a la perfección.
Los que te hacen pensar
en que no querés
“reír para no llorar”,
más bien
“reír para reír”.
Para celebrar.
Para sentir satisfacción.
Plenitud.
M.M.F.
Martina Ferrari.

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