¿Qué sentís cuando corrés?, le
pregunté, imaginando que siente lo mismo que yo cuando escribo.
“Siento una inmensa sensación de
libertad, de que no existe más nada en el mundo alrededor del camino, los
paisajes y yo….”
Y agrega como revolviendo más
adentro de sus entrañas, “una cosa así… un sentimiento de poder lograr cosas
grandes para mí y tratar de hacerlas lo mejor posible, no para dar el ejemplo
pero siempre esperando inspirar a otros.”
“¡Cosas muy locas!” me dijo, y
creo se lo dijo a sí mismo, porque esa pasión parece hasta desbordar su
entendimiento.
“Te podría decir placer en el
sufrimiento porque inevitablemente siento dolor, cansancio y cuando ese
sentimiento aparece trato de hacerlo parte del placer q me causa correr. Lo
convierto en placentero.
Y ahí
sigo, buscando mí límite, sabiendo que siempre hay alguien que me está
esperando y sufriendo del mismo modo o más que yo…
y se me pasa todo cuando cruzo la llegada… sin
importar el puesto que obtenga.”
Me eriza
la piel mientras se expresa… imagino que cuando corre, recorre paisajes que van dejando huellas en
sus recuerdos, mientras acaricia su dolor hasta llegar a la meta, pensándose y soñándose
ahí, para encontrarse con quien l@ espera.
Y quiero decirle: NO “cosas muy
locas” NO.
Cosas muy tuyas, muy propias.
Tu “cable a tierra”… eso que te
permite mantener el equilibrio.
Lo que seguro te acompaña en tu
mundo interno y en lo más íntimo de tus emociones.
Felíz
día a cada uno de los maratonistas, especialmente a vos. Ojalá todos
tengamos “cosas locas” como expresas, que nos hagan sentir esa libertad inmensa.
Sea cual sea encontrando refugio y placer …
Cosas donde no existen las excusas
y pero sí objetivos y sueños.
Esas que nos recuerdan lo maravillosa
que es la vida invitándonos a, entre otras cosas, agradecer estar vivos.
Imaginé bien.
M.M.F.
Martina Ferrari.

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