La oportunidad tenía alas
inmensas, con gran plumaje
se paró frente a la vida
invitándola en su viaje…
Cuando la vida la vio
quedó muy impresionada,
se preparó para subir
nerviosa y emocionada…
De repente la duda volando,
pasó por delante de ella
y le dijo “¿estás segura?”…
y la vida…
quedó perpleja.
No queriendo distraerse
decidió subir igual,
pero algo desplumado
la hizo trastabillar…
Una bandada de miedos
que allí pasaba volando
la vio tan lista y segura
que más se le fue arrimando…
Le tiró un par de fantasmas
queriéndola estremecer,
pero la vida hizo oídos sordos
sin dejarse convencer.
Sacudiéndose de a poco
la vida se recompuso,
y al querer subir de nuevo
un plumaje añejo se le opuso:
“Vos no estás preparada
para subirte a volar
te faltan años, destreza
te falta ejercitar más”
Era la doña experiencia
que la juzgaba gritando
y la vida de a poco…
se iba desmoronando.
Antes de tocar el piso
la sostuvo algo precioso
eran plumas de valor…
que le reflejaban algo hermoso.
Y al instante sitió en ella
que algo dentro surgía
algo fuerte y resistente
que en su pecho ya nacía.
Se sentía tan distinta
no sabía que pasaba
y del centro de su pecho
a la vida …
a la vida …
le nacieron alas.
Al ver la oportunidad
sin dudarlo se subió
y en secreto se decía
no olvidar lo que aprendió.
La vida voló segura
libre y con humildad
ahora tenía alas
con ellas podía volar…
Espantar todo lo malo
que se le pueda aparecer
y subir cada día al cielo
para ver el amanecer.
M.M.F.
Martina Ferrari.

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