La realidad te dio una cachetada
colmada de cambios…
sacudiéndote enter@
y haciéndote caer las cartas
que ya estaban listas para ese juego
que pensaste y planeaste….
Y la inesperada sacudida
de una brusca bofetada,
te desorganizó lo organizado.
Porque casi todo lo planificado,
se vio alterado…
Y con la incertidumbre
poniéndote a prueba,
enfrentaste al desconcierto
y decidiste volver a empezar.
Te propusiste
juntar las cartas desparramadas
dando algunas por perdidas,
decidiendo reemplazarlas
fabricando otras
con lo que tenías…
para comenzar otro juego.
Y cuando creíste que estabas list@,
apareció la realidad una vez más
cambiando las reglas.
Perplej@
miraste lo desconocido
con un dejo de desconfianza…
aunque decidiste seguir
a pesar de estar rodead@ de pautas y consideraciones
que por momentos
te parecieron y aún te parecen absurdas.
Y ahí estás,
como casi todos
con la duda
de si entendiste bien las reglas…
Y te encontrás
de vez en cuando
con quienes hacen trampa
sin tener prendas…
y no sabés si adjudicarlo
a la falta de claridad en el reglameto
imprescindible para dotar de sentido y coherencia al juego…
o a la falta de ética
del otro.
Y ahí estás
mezclando las cartas
de tanto en tanto
para dar de nuevo.
Aprendiendo a disfrutar de cada partida
y encontrando cartas que diste por perdidas
mientras se te vuelan algunas otras a diario….
Ahí estás,
descubriendo el desafío que significa:
perder lo conocido y enfrentarte a lo inédito.
Ahí estás
revelando que a pesar de todo
NADA ni NADIE
puede cambiarte
el deseo inmenso de seguir intentando…
de mezclando las cartas
para dar de nuevo
y volver a jugar a lo que
y como querías…

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