martes, 11 de agosto de 2020

"La cocina nueva"

 

 

Aquella tarde llegó a casa una cocina nueva. Inesperadamente mientras la desenvolvíamos, corrió una lagrima en mi mejilla.

Lo sé… lo material no hace a la felicidad. Hay palacios habitados donde impera la tristeza y costosos regalos que no alegran el alma.

Entonces sabía que no era la cocina nueva por lo material, sino por el significado que le daba.

No era el precio, ni era el lujo…era una “simple cocina”…pero la nueva, había dejado atrás la vieja y destartalada, un tanto oxidada y a la que sólo le andaban dos hornallas. Aún así, no te imaginás el valor que tenía.

Estaba llena de historias y había sido protagonista durante un largo tiempo, ayudando a que alimento se convierta en comida y la comida en ofrenda… dando origen a miles de aromas que perfumaban la casa y la convertían en hogar.

Había sido testigo de las remodelaciones de la casa mientras ella aguardaba en su lugar… gloriosa y repleta de experiencias.

Nunca supe su precio ... porque fue parte de una herencia.

Para mí valía millones de recuerdos, que superaban cualquier costo.

Aquella tarde mi cocina nueva hizo correr una lagrima en mi mejilla y no era por lo material…no me interesaba mostrarla, para algunos “era una simple cocina”.

Para mí en ella… otro logro, aunque signifique desprenderme de aquella que tenía un inmenso valor.

El esfuerzo de lo propio le otorgaba un carácter especial y particular, además de dedicarle tiempo en la búsqueda y elección de acuerdo a nuestras posibilidades.

Lo interesante de todo esto, fue ese ejercicio de pensar que la felicidad no tenía olor a nuevo, ni venía embalada, porque al fin y al cabo pensé en cuantas veces fui feliz sin importarme el hacer algunos “malabares” al cocinar.

Fue el recordar una vez más que agradecer es algo maravilloso que te hace ver las cosas por su valor y no por su precio.

La “cocina nueva” puede ser cualquier cosa que hayas deseado y logrado con tu esfuerzo, aunque para muchos es complicado valorar lo que se tiene y lo que se logra mientras vivimos en una sociedad consumista que hace sonar en la mente melodías de deseos absurdos con el discurso de  “aspirar a más”.

La “cocina vieja”, puede ser cualquier cosa que tengas, lo que te rodea …pero no ves sus defectos ni la falta porque son los momentos compartidos y lo que provoca lo que deja huella.

La “cocina nueva” revolvió más de lo que imaginé… inmortalizando el nunca dejar de agradecer … lo de antes y lo de ahora… y saber que después de todo felicidad no tiene olor a nuevo, ni viene envuelta en papel… y que alcanzar lo que no tenemos no es la llave que asegure la felicidad, si en el camino y mientras tanto no valoramos lo que ya está en nuestras manos.

M.M.F.

Martina Ferrari.

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