sábado, 1 de agosto de 2020

"Hogar"

 





Creo

que el hogar no se encuentra.

El hogar se construye.

 

Y no hablo de ladrillos

ni de levantar paredes.

 

El hogar se construye,

comenzando siempre

desde uno mismo.

 

Desde el pecho propio

hacia afuera.

 

Desde los cimientos, como quien dice.

 

Para recién después

poder edificar...

brindando lo mejor de vos

para poder construir castillos con otros.

 

O no.

 

Y no hablo de ladrillos

ni de levantar paredes.

 

Porque a veces la casa

no tiene espacio físico fijo…

A veces es alquiler temporal

y las mudanzas son frecuentes.

 

Me refiero a ese espacio,

donde existe un terreno propio.

Tan propio como único

inherente a todo ser humano.

 

Cuando lo vemos y reconocemos

mirando el interior

como punto de partida

aparece ese hogar.

 

Entonces entendés

que es hogar

cuando sentís en el pecho

la magia

de estar en el lugar indicado.

 

Donde podes ser vos

sin nada que te condicione.

 

Donde podes encontrarte

tejiendo sueños

con el alma desnuda

y el espíritu en todo su esplendor.

 

Es el lazo emocional

que ambienta nuestra alma

convirtiéndose en refugio

donde nos sentimos a salvo.

 

Y desde ahí,

“ampliamos” como quien dice…

 

Lo material solo es testigo

de los afectos tejidos

entre corazones que laten

bajo el mismo techo

o un de un solo corazón

que late por cumplir sus sueños.

 

Testigo

de la llama de tu pecho

en todo su esplendor,

y de las veces que tuviste que soplar

o hacer viento con una revista

porque se estaba apagando.

O las veces que con otro/s

lograron juntos mantener la chispa encendida.

 

El hogar son las almas

que se mantienen a salvo

transformando en paraíso

lo que les rodea.

Las que se vuelven protección

en las grandes tormentas.

 

El hogar es la calma.

La ofrenda del espíritu

que siembra tanto

hasta cosechar

una hermosa

sensación de paz.

 

Y a veces hay casas

llenas de lujos

pero quienes la habitan

todavía no encontraron su hogar…

quedando suspendidos en la espera

de que las cosas materiales

hagan magia en sus almas

para poder encontrarse.

 

El hogar se construye,

comenzando siempre

desde uno mismo.

 

El terreno propio

no siempre es perfecto

a veces cruzas con almas

que entrelazándose con la tuya

te ayudan a prepararlo

y vos ayudas poniéndole todo

desde eso

tan tuyo

logrando construir un edificio inmenso

un hogar compartido.

 

Desde el pecho propio hacia afuera.

Desde los cimientos,  como quien dice.

Para recién después

poder edificar....

 

Y entonces

si vienen tempestades

que arrasen contra

lo material

tan efímero como inestable…

 

Y si vienen huracanes

que arrasen contra hogares compartidos…

 

Siempre

encontrarás

en el medio de tu pecho

un terreno tan propio y tan único

para volver a construir

un maravilloso e increíble

HOGAR.

 

M.M.F.

Martina Ferrari.


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