Dicen
que “todo
pasa por algo”…
y generalmente
aparece esa frase
después de
una mala experiencia.
O cuando alcanzaste
la paz,
después de
una fuerte tormenta.
Dicen
que los
golpes de la vida
“son señales”,
para que de
ellos “aprendas”…
Muchas
personas
intentamos
justificar todo,
como en las
respuestas de un examen…
pero esto E
S L A V I D A.
Y muchas son
las veces,
que ni revolviendo
una y mil veces
en el origen
que causó el caos
encontramos respuestas:
porque es
injustificable,
o porque
nuestros principios y valores,
hacen que así
lo veamos.
Y seguramente
“pasa por algo”
o “por
alguien”
que hizo lo
que vos NUNCA…
entonces entendés
de una vez por todas
que ese “alguien”
no sos vos.
Y ahí entra
el gran dilema…
si empezar a
buscar culpables
o empezar a DEJAR
DE IGNORAR
los pequeños
detalles:
que nos dan
grandes indicios.
Indicios,
señales, avisos…
como queramos
llamarlos
para decidir:
por dónde sí
y por dónde no.
Con quiénes
sí y con quienes no.
A donde sí y
a dónde no.
Qué si y qué
nunca más.
Dicen
“que todo
pasa por algo”
y aunque creo
que el tema
es no seguir
poniendo la mano
donde el fuego…
quema.
Aunque aveces resulte difícil.
M.M.F.
Martina
Ferrari.

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