Los que a pesar de las diferencias,
encuentran el umbral justo…
ahí en donde descubren:
el placer de coincidir.
Y entonces,
en ese lugar
preparan con vos el suelo…
para sembrar un hermoso jardín:
con flores increíblemente hermosas.
Y con empatía y respeto mutuo
las hacen crecer junto a vos:
llenando el lugar de aromas
a “momentos INOLVIDABLES”.
Y te ayudan a plantarlas a distancias justas
para que no se ahoguen.
Y esparcen con vos las semillas
para que crezcan sin necesidad,
de competir por los nutrientes.
Y encuentran en ese lugar perfecto,
la luz necesaria,
y la paciencia justa
para esperar a que florezcan.
Y tienen la constancia
de regarlas a menudo
con empatía y el respeto.
Y además de lo sembrado juntos
se alegran por las flores
que florecen los lugares propios,
los tuyos,
fuera del umbral compartido…
porque saben que te hacen feliz.
Y si ven que en alguno de esos lugares
hay flores que se marchitan ,
buscan fertilizantes de aliento
amor y amistad…
porque creen más que vos
en que puedan florecer.
Y ahí
te hacen ver el brote verde
entre plantas que creías muertas.
Y cuando algunos jardines personales
se secan
quedando solo tierra seca,
y sólo queda gotitas de tus lágrimas
para regarlas…
Te ayudan a abonar otra vez la tierra
y sembrar otro jardín…
O simplemente te acompañan
a vivir el duelo,
de una cosecha fallida.
Amig@s,
que a pesar de la distancia,
te hacen llegar bolsas de abono
para mantener el jardín compartido.
Y para hacerte saber,
que ahí están…
para darte una mano
con los jardines que tengas.
M.M.F.
Martina Ferrari.

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