Con el correr del tiempo, se fue desdibujando el hombre perfecto...
y aunque hace tiempo ya que descubrí su humanidad, lo amo aún más.
Desde siempre, con su existencia, no existe soledad.
Desde siempre, elijo sus ojos cuando quiero claridad.
Y aunque pasen los años, y descubra a diario que disentimos en muchas cosas,
confío en que siempre va a abrazarme su corazón.
Y aunque pasen los años, su mirada me sigue dando impulso,
su sonrisa me llena el alma, sus consejos son bienvenidos
y mi amor por él, siempre será infinito.
M.M.F.
Martina Ferrari

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