Y como una alarma, despertarte y recordarte:
“que el “trajín” de tus días
no apague tu luz.
Cuidá la llamita del medio de tu pecho
esa luz que ilumina tu ser.
Que mientras corres porque el tiempo “vuela”
el viento que provocás para llegar
la pone en riesgo”
Y entonces …
antes que sea tarde
la cubrís con tus manos
para que no se desvanezca…
Y te acordás
que lo que la mantiene viva
es disfrutar de lo sencillo
lo cotidiano, lo simple.
Y sabes
que lo que la mantiene viva y radiante
es el andar sin prisa
mientras los pequeños detalles
hacen de paraguas
manteniéndola seca
de cualquier gota que quiera apagarla.
Cuidá la llamita del medio de tu pecho
la luz que ilumina tu ser.
Aunque el tiempo vuele
y aunque no te alcance.
Nada vale tanto
como para sacrificarla.
Porque si quedás en penumbras
¿cómo vas a hacer
para llevar luz
en todo lo que hagas
y a todos lo que amâs?
M.M.F.
Martina Ferrari.

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