sábado, 21 de noviembre de 2020

"No cabe duda, algo anda mal"


 No cabe duda, algo anda mal.


Libertad para lo absurdo.

Restricción para la urgencia.


Y patrullar

se convierte en el peor de los sentidos…

al servicio del olvido

a merced de la indiferencia.


Y en el afán de mantener el orden

y cumplir con “la misión”

se desdibujan los límites

se desatiende la prioridad

se desvanecen los derechos.


No cabe duda, algo anda mal.

Se vigila al inocente

se inspecciona lo indiscutible.


Y en lugar de alivianarse…

 el dolor se acrecienta.

Y en lugar de seguridad…

se alimenta la incertidumbre.


En el nombre del resguardo

se establecen límites

que pisotean las almas

avivando el desconsuelo.


No cabe duda, algo anda mal.

Y  entonces 

se carga en los brazos de quienes más lo necesitan

la FALTA DE COHERENCIA

y la AUSENCIA DE EMPATÍA

de algunos de los que habitan

nuestro amado suelo ARGENTINO.


NO CABE DUDA, ALGO ANDA MAL...


Entonces 

no queda más que abrazarse

para juntos 

esquivar indiferencia

y poner en evidencia

QUÉ N O.


M.M.F.

Martina Ferrari.





miércoles, 18 de noviembre de 2020

La llamita

 





Y como una alarma, despertarte y recordarte:

“que el “trajín” de tus días

no apague tu luz.

Cuidá la llamita del medio de tu pecho

esa luz que ilumina tu ser.


Que mientras corres porque el tiempo “vuela”

el viento que provocás para llegar

 la pone en riesgo”


Y  entonces …

antes que sea tarde

la cubrís con tus manos 

para que no se desvanezca…


Y te acordás 

que lo que la mantiene viva

es disfrutar de lo sencillo

lo cotidiano, lo simple.


Y sabes

que lo que la mantiene viva y radiante

es el andar sin prisa

mientras los pequeños detalles 

hacen de paraguas 

manteniéndola seca

de cualquier gota que quiera apagarla.


Cuidá la llamita del medio de tu pecho

la luz que ilumina tu ser.

Aunque el tiempo vuele

y aunque no te alcance.

Nada  vale tanto 

como para sacrificarla.


Porque si quedás en penumbras

¿cómo vas a hacer

para llevar luz

en todo lo que hagas

y a todos lo que amâs?

M.M.F.

Martina Ferrari.

sábado, 14 de noviembre de 2020

Semana de prematuro. Reflejos de mamás en la Neo.

 







Pude verlas de cerca. Con el cuerpo un tanto desgarbado pero con un andar desopilante, que reflejaba que había una fuerza poderosa que las mantenía en pie.

Pude verlas, esperando que se habilite el turno y al abrirse la puerta: se hacía evidente que la fuerza poderosa que las atraía como imán y metal, era la sangre de su sangre. Era la vida que se había gestado en su vientre.

Al  pasar, pude verlas. Con una mirada cargada de esperanza que me hacían imaginar la lucha interna de sentimientos encontrados. 

No estaba en sus pieles, pero mi experiencia  breve y por otras cuestiones en el lugar, hicieron que las viera más de cerca, en esa sala cargada de angustias a flor de piel mezcladas con incertidumbres y miedos. En esa sala que enciende a su vez, la esperanza, la ilusión… donde lo artificial salva lo natural. Donde la dedicación y el compromiso de quienes allí acompañan, dan seguridad a quienes la transitan.

Ahí, las crucé… donde se confían los tesoros más preciados de la vida. Donde amores infinitos perfuman las almas entristecidas. 

Yo, a un piso del lugar sentía el imán que me atraía… y las ganas de correr a su encuentro, sin importar los horarios establecidos ni los puntos que pudieran salirse  para acunar entre mis brazos a lo que hacía solo horas formaba parte de mi cuerpo, hacían pareciera que hasta mi herida de del parto, cicatrizara más rápido.

 Que egoísta fui… cuando sentí bronca y desconsuelo por no poder ofrecerle mi pecho en las primeras horas, por no sentir su piel y contemplarlo. Por sentirme vacía. 

Lo sé, era válido, pero mientras… veía pasar a esas mamás a quienes la maternidad les llegó por anticipado… y de buenas a primeras las comenzaban a transitar un puerperio que distaba mucho idealizado, si bien nunca coincide. A quienes les habían dado la noticia de irse del lugar a sus casas con los brazos vacíos. A quienes atravesaban situaciones urgentes y desoladoras debatiendo entre la vida y la muerte.

Era válido, pero mientras miradas y caricias hermosas florecían entre pañales que por más pequeño que fuesen, sobraban en cuerpos débiles y escurridizos.

Y con el cuerpo un tanto desgarbado pero con un andar desopilante, que reflejaba que había una fuerza poderosa que las mantenía en pie, regresaban cada día al encuentro…repletas de esperanza y amor .

“Hay que seguir, seguir con fuerza”, le dijo una mujer a mi marido después de coincidir más de una vez en el ascensor o pasillo para asistir a sus citas que  aguardaban en recipientes transparentes.

Sin conocerlo… sin saber el por qué estába allí, ni por cuánto tiempo, transmitió la fuerza poderosa que menciono.

Él llegó a la habitación donde yo esperaba impaciente noticias y me contó el episodio…mientras narraba, lo hacía con un dejo de amargura pero admirado por la bella fuerza interior de esa mamá, quien le hizo saber que hacía días asistió a las “citas” sin saber hasta cuándo lo haría.

Nosotros a unos días nos fuimos.

Tiempo después me sentí egoísta… nos enteramos que las citas de la mujer se habían  interrumpido… despidiendo a su amor infinito.

Esa mamá jamás supo lo que admiramos su valentía, humildad y fuerza de voluntad. Jamás supo lo que significaron sus palabras en ese momento y la esperanza que desbordaba al verla pasar.


En homenaje a ellas, a mamás de bebés prematuros… las del cuerpo un tanto desgarbado pero con un andar desopilante, que reflejan la  fuerza poderosa que las mantiene en pie…repletas de esperanza y amor.


M.M.F.

Martina Ferrari.


viernes, 6 de noviembre de 2020

"Al final del día"

 


Y al final del día

descubrir sonrisas
que desdibujan garabatos.
Sentir caricias
que desenredan los ovillos enredados y anudados.

Y al final del día
coincidir con miradas
que iluminan el camino.
Escuchar palabras
que apaciguan los truenos de cualquier tormenta…
por más fuerte que sea.

Y al final del día
dejar que el amor te agarre la cara
y te despabile
esfumando en el aire
lo insignificante.

Cualquier amor.
El propio.
El de una pareja.
El de los hijos.
El de los amigos.
El de la mascota.
El de los viejos.
El de la familia…

Cualquier amor.
Que te eleve.
Te sane.
Te cuide.
Te abrace.
Te despabile…
esfumando en el aire
lo insignificante.
Recordándote
no esperar un día más
el final del día...
M.M.F.
Martina Ferrari.

OJALÁ QUE SEA PRONTO

  P ara cuando puedas. Te deseo que logres conquistar, unos buenos lentes. De esos lentes que te muestran primero lo que reflejan tus ojos. ...