Siempre me pasa.
y se me hace
difícil explicar…
Hay personas
que se hacen
más hermosas
cuando las
conozco,
cuando las
puedo ver más de cerca
y con solo “echar
un vistazo”
me muestran
de qué están hechas.
¿Será que sus
almas
iluminan su
cuerpo
y el
resplandor
hace que no
vea
los detalles
físicos?
¿Será que sus
cuerpos,
como envase
se hacen insignificantes
porque sus
espíritus
como
contenido
trascienden
todas sus carcazas?
Siempre me pasa…
Y se me hace
difícil explicar.
Pero estoy
segura
y sé
que son esas
personas
que no se creen
más que nadie…
aún
teniendo mil
cosas
con las que
podrían presumir.
Que son grandes,
pero ni
siquiera lo saben
o no quieren
saberlo
y es eso
lo que las
hace más inmensas.
Porque no
miran desde arriba,
se hacen par…
Son las que lograron
subir alto,
pero cada
tanto
se arrodillan
tendiendo la
mano hacia abajo
para ayudar
a los que vienen en camino.
Las que no
se olvidan
de sus
raíces
y aunque a
veces duden
hacia dónde
van
llevan siempre
en su bolsillo
un manojo de
llaves
para ayudar
a abrir puertas.
Las que su
simpleza
hace que se
adapten
a cualquier
lugar
sin importarles
los lujos.
Las que te miran
a los ojos.
Las honestas.
Las que
respetan.
Las que no presumen.
No sé por
qué
y te juro
no puedo
explicarlo…
Hay personas
que cuando
las conozco,
y las puedo
ver más de cerca…
solo “echar
un vistazo”
me muestran
que el cuerpo,
como envase
es lo único
que les queda
y se me hace
difícil ver el espíritu
que contienen…
Y todo lo
que trasciende son sus carcasas…
y no logro
ver ese resplandor
que oculte los
detalles físicos.
M.M.F.
Martina Ferrari.

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