11 de Julio del año 2020,
Concepción del Uruguay, Entre Ríos.
Tardecita frío de invierno,
de esas que dejan la naríz roja y las manos piden ser frotadas para volverlas a
sentir .
En la casa de Paula la
estufa prendida, creando un ambiente cálido para ella y principalmente, para el
bebé que lleva en su panza, producto de un gran amor.
En el comedor yace una cuna
nueva, donde reposan los tantos presentes que van recibiendo, mientras aguardan
la llegada de su sueño hecho realidad.
“Acá estoy”, dice Paula, “ansiosa” mientras muestra
los regalos que recibió y que ella junto a su pareja van comprando.
Y después de contemplarlos, dice como pidiendo un favor: “dejalos
así”… y entre risas, y con un tono enamorado aclara, “es que me gusta
volver a acomodarlos y de paso, los miro otra vez”. Dejándose descubrir que
cuando está sola, pareciera que mientras “ordena”, detiene el tiempo en cada
prenda, para imaginar a quién las va a usar.
Madre primeriza con
proyectos, anhelos, idealizaciones, deseos, antojos… pero también miedos e
incertidumbres que quizás en este caso se acentúan aún más, por las situaciones
que atravesó y está atravesando.
Paula, revolviendo entre sus
recuerdos no tan lejanos, regresa a principios de este año 2020, donde
encuentra momentos llenos de proyectos junto a su pareja quien reside en otra
ciudad.
Ambos en ese entonces y
desde hacía tiempo iban tejiendo sueños compartidos llegando a “acuerdos” para
hacer funcionar la relación, más allá de las distancias y lo laboral que cada
uno tenía.
Entre proyectos como
familia, entre acuerdos y planes… alquilaron un departamento en una ciudad cercana,
en un “punto medio” de donde cada uno reside, para seguir conservando los
lugares de trabajo de los dos.
“El viernes 13 de marzo,
estábamos juntos en medio de proyectos y preparativos para empezar a concretar lo
que tanto deseábamos: irnos a vivir juntos. Ése día nos enteramos de la
posibilidad de que esté embarazada”, cuenta Paula como añorando esos tiempos…
pero con un tono que deja relucir la incertidumbre que comenzó a sentir.
“El 15 de Marzo, nos
empezamos a hacer miles de preguntas… pero nunca imaginamos lo qué iba a pasar.
En realidad, como que no sé si teníamos dimensión de lo que estaba pasando”,
agrega.
Y, “en realidad”, como dice
Paula, lo que se estaba gestando era situación conocida por todos: la pandemia
declarada por la Organización Mundial de la Salud en relación al coronavirus
COVID-19.
“Tres días después, el 18
de marzo, lo llevé hasta la frontera para ingresar a la ciudad donde vive y
trabaja, despidiéndonos con la esperanza de volvernos a ver, como siempre… porque
si bien sabíamos que podía llevar un tiempito más, nunca pensamos que iba a ser
hasta el día de hoy y quién sabe hasta cuándo” narra Paula.
Recordando esa misma noche, agrega:
“Juan preparó sólo una mochila, con algunas cosas de él, y salimos. Cuando
llegamos al puente, me dijeron que yo ya no podía pasar a causa de las medidas
que se habían tomado… así que nos despedimos ahí y él tuvo que atravesar la
frontera caminando, dejando sus bolsos en casa … increíble”.
Mientras lo cuenta, Paula pareciera que
visualiza a su pareja, alejándose con su mochila caminando. Episodio que
hoy intenta expresar como anécdota
porque aún le parece irreal.
16 de marzo del 2020, se
produce el cierre de fronteras “a los efectos de reducir las posibilidades
de transmisión del virus” donde se produjo la prohibición de ingreso al país
de personas extranjeras que no residan en él por un período de 15 días.
En ese momento
comienzan a tomarse medidas preventivas con el objetivo mencionado, licencias y
trabajo remoto para el sector público y privado, reforzando dichas medidas a
personas embarazadas, mayores de 60 años y grupos de riesgo. Fecha en donde los
estudiantes comienzan a no concurrir a las escuelas.
“Pensábamos que iba a ser
por un tiempito pero no dimensionamos que iban a pasar 4 meses porque teníamos
la esperanza de que pase pronto”, reitera Paula.
Esos 15 días, “tiempito”
como lo llama Paula, se extendieron hasta el día de hoy.
Las medidas en el país se
fueron tomando por períodos, es así que cada vez que se anunciaban se rompía la
ilusión de volverse a ver, aunque siempre se renovaba y se renueva la esperanza
mientras se espera que todo vaya mejor, creo, como casi todos hemos transitado
estos meses.
“La casa que alquilamos nunca
pudimos inaugurarla, no pudimos sostener el alquiler, después de tanto buscar y
encontrar la que nos encantaba de acuerdo a nuestras posibilidades”, dice Paula.
Rememorando aquellos días, Paula los cuenta
como volviéndolos a sentir: “Estaba en una situación en dónde no sabía qué
hacer, porque en ese entonces empecé a hacer las consultas para confirmar mi
embarazo… que encima parecía que todo se dilataba más… asique recién el 15 de
abril confirmamos que estaba embarazada”, explicando que los turnos que tenía
pactados para hacer sus consultas, no
podían concretarse por diversas cuestiones.
“En cada consulta me aclaraban
y me aclaran que solo podía y puedo asistir sola, sin acompañante al turno”,
agrega sorprendida.
“En esos momentos y hasta
ahora… aunque empiezo a acostumbrarme, es increíble para mí. Es algo que esperé
siempre… tan importante en la vida y no puedo decidir si compartir las consultas
con alguien y disfrutar como quiero lo que estoy viviendo”, cuenta.
“La verdad que a mí, en
un principio, me costó bastante aunque tuve días que me sentía mejor. Tuvimos
que hablar mucho para ponernos de acuerdo, para poder empezar a compartir todo
esto que nos estaba pasando… estar transitando el embarazo, algo tan nuevo y
hermoso para los dos de una manera tan distinta a como la habíamos pensado”
expresa la futura mamá, un tanto acongojada. Y sincerándose cuenta que atravesó
y atraviesa momentos de tristeza e incertidumbre… pero siempre con la felicidad
de la llegada de su pequeño.
“Siempre con la certeza
que vamos a estar juntos cuando pase todo esto”, agrega con la voz un tanto
quebrada.
Sabiendo de la importancia
que tiene una mamá que atraviesa por este momento tan especial, Paula aclara: -
“realmente soy una privilegiada de tener a mis papás cerca, con toda esta
situación, son quienes me contuvieron y contienen” y entre risas agrega “me
aguantaron y me aguantan”.
“Con Juan desde ese 18 de
Marzo nos comunicamos por llamadas, videollamada y mensajes, imagínate que teníamos que
confirmar si estaba embarazada, ir al médico y hacerme los estudios, tomar decisiones”,
dice Paula.
Y como valorando tanto amor
por parte de sus seres queridos, pero reconociendo que falta la presencia
física de la pareja, padre de su bebé… a quien que eligió para formar su
familia dice: “está mi familia presente siempre, todo el tiempo, pero es distinto”.
Expresando el modo de llevar
lo mejor posible la situación, Paula dice: “de una manera distinta hablamos
todos los días, y nos comunicamos en todo momento que eso es lo que tiene de
bueno lo de las tecnologías, que nos permiten estar más cerca y todo este
tiempo, permitieron que nos estemos acompañando. Decidimos estar juntos, como
sea y esta vez nos toca así”, aunque ese “de una manera distinta” supongo
que se refiere a que cree que no es lo mismo el eco de la voz de papá a través
del teléfono pegado
a la panza, que su mano acariciándola con ternura… o los detalles espontáneos
que pueden surgir en durante el día, en la convivencia… aunque quedarán
impresas, seguro, las hermosas intenciones y acciones que deciden… el modo de
“buscarle la vuelta” para paliar la situación.
Paula hace una pausa y va a buscar
a la pieza un álbum donde anota cada detalle de su embarazo. Al presentarlo lo muestra
como un preciado tesoro, y no es para menos...
En él se encuentran textos,
fotos, deseos de ambos: “de mamá y papá”, incluso de idealizaciones que
construyen a la distancia, de cómo lo imaginan, cómo será, a quién se parecerá…
“Lo hago para que al crecer vea que papá y mamá atravesaron su espera de una
manera distinta, pero siempre unidos porque él es la prioridad hoy”
declara.
Estamos hechos de historias
y entre tantas, las que se fueron escribiendo incluso antes de que existiéramos…
este bebé tendrá el privilegio de encontrar parte de ellas, en las hojas de ese
hermoso álbum.
Antes de terminar… pregunto
a Paula: “¿querés decirles algo a las mamás que atraviesan este momento?”
“Sí”, contesta y dice: “a las
personas que estén atravesando esto juntos o separados, es que lo disfruten
porque yo siento que es un momento único en la vida.
Siempre estuvo en mi
deseo pasar por este momento, aunque jamás imaginé que iba a ser así. Lo soñé
de otra manera… pero las circunstancias de la vida muchas veces nos llevan a
tener que atravesar diferentes situaciones y superarlas.
Que se amen, que valoren
los momentos compartidos, que sean compañeros y más en estos momentos porque
hoy más que nunca sé que todo lo demás va y viene, si no está eso, no sirve
nada de lo otro. Disfruten ese momento de la manera que sea”
Después de escuchar esta
historia, tengo la certeza de que ese bebé que viene en camino, como tantos
otros que están creciendo en la panza de sus mamás, en situaciones similares,
o no, son hoy la razón de seguir
adelante y en este caso: el motor que enciende la esperanza de volverse a
encontrar.
Muchas otras realidades que generan incertidumbre y que las circunstancias hicieron una realidad distinta, como sea que decidan, elijan y resuelvan. Como les salga y puedan. Con quienes sientan y sueñen... como le “busquen la vuelta” para estar con su bebé: todo va a estar bien.
M.M.F.
Martina Ferrari.

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