viernes, 24 de julio de 2020

Cambios abismales





La tiza ya no seca las manos

ni el polvo del pizarrón

se esfuma en el aire del aula.

 

Las mochilas no decoran los pasillos

que forman los bancos.

Y no hay timbre de recreo

Que despierte euforia entre los estudiantes.

 

Los tantos rituales

que hacen a la cultura escolar

extrañan ser percibidos

por los que hacen la escuela.

 

Se desdibujan horarios fijos

con una educación a distancia,

que despinta las miles de oportunidades

de ESTAR frente a otro

que mucho dice con su cuerpo.

 

Las aulas, son la mesa de casa

o los lugares que se le asignen en ellas.

 

Las consignas, aparecen escritas en plataformas.

 

Las tareas, listas para imprimir.

 

Mientras los enriquecedores aprendizajes entre pares

que surgen en el cotidiano encuentro escolar…

quedan a la espera de ser aprovechados.

 

Las preguntas espontáneas a la seño,

quedan suspendidas en el aire

mientras viajan hasta su dispositivo

esperando a ser leídas.

Y las respuestas de ella,

por más esfuerzo que haga

deben esperar el mismo recorrido

hasta ser recibido por el estudiante.

 

Mamá, papá, la hermana mayor,  la tía o la abuela

tomó el lugar de maestro auxiliar

porque la “seño”, sigue siendo la “seño”.

Así que entre todos hacen “malabares”

para lograr aprendizajes.

 

Y aunque se intentaron cambios progresivos,

fueron abismales.

Y aunque se aprovechan las herramientas

y muchos son los esfuerzos

los cambios se dieron a pasos agigantados.

 

Ojalá pronto se vuelva a la escuela.

Por todos: docentes, familias,

pero fundamentalmente, por todos los estudiantes.

y en el nombre de los derechos y justicia que se merecen

quienes pertenecen a los sectores vulnerables.

 

Aunque el ojalá…

tiene el deseo

de lograr la seguridad

de proteger la vida.

siempre en primer lugar.

M.M.F.

Martina Ferrari.


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