Dicen…
Que en el alma de cada ser, hay semillas que germinan enalteciendo la vida.
Y que cada semilla germina en condiciones adecuadas, cuando el suelo de nuestra esencia: está preparado.
Entonces, naturalmente, sin saber cuándo con exactitud, la semilla rompe la cutícula emergiendo siempre primero: la raíz.
Y la raíz, se ancla al alma. Se arraiga. Manteniéndose firme, aunque vengan fuertes vientos. Y con la influencia debida comienza a emerger el tallo dando a luz a hermosos jardines.
Dicen…
Que cada semilla que germina, es un amor que despierta… y con la influencia debida, se ancla al suelo del alma, emergiendo siempre primero la raíz para luego dar lugar al tallo, originando jardines maravillosos que perfuman amaneceres y días enteros.
Y cada que amor que echa raíces, perdura incluso, cuando el alma deja el cuerpo… llevándose cada ser consigo:
JARDINES ETERNOS.
AMORES INOLVIDABLES.
M.M.F.
Martina Ferrari.

